Debo de confesar que aunque formo parte de este relato, no soy el autor, si no mi fiel amante Avi; ojala les guste tanto como a mi.

Después de una semana muy pesada para los dos, decidimos relajarnos juntos el sabado; en donde tu ya me esperabas ansioso y un poco nervioso ´por lo que hariamos hoy. Tras unos minutos de espera, viste a lo lejos una silueta que remarcaba mis caderas y el movimiento de mis piernas al caminar; era Avi, la niña que dejo atrás el uniforme a cuadros para convertirse en una sensual mujer que lucia un vestido con un escote en sus tan deseados y redondos senos, corto y pegadito; que dejaba que admiraras mis hermosas piernas que tanto te gustan.

Pude ver en tus ojos la reaccion que tuviste al verme, pues ya te imaginabas lo maravillosa que seria nuestra cita. Después de quitar el seguro del auto, subi y nos miramos como siempre lo hacemos: Con ese fuego en la mirada que desprende una gran pasión ardiente y con una gran sonrisa por parte de los dos, que confirmaba el deseo de estar juntos.

Mientras ibamos al tan esperado lugar al sur de la ciudad, no podias negar lo ansioso que estabas de sentir mis paredes vaginales tan mojadas (como te gustan) pues yo te coqueteaba disimuladamente cruzando la pierna y volteandote a ver a los ojos, los cuales miraban mis ricos senos, que estaban casi fuera del vestido.





Por Fin llegamos al lugar en el cual cesaríamos nuestra ganas de besarnos, abrazarnos y por supuesto, hacer el amor muchas veces. Después de que nos cerraran la cochera te mire y te dije: Que nunca pero nunca ibas a olvidar esta cita, por que hoy te voy a dar lo que te vengo diciendo desde hace mucho “el baile cachondo y sensual” que te volveria loco, con tan solo sentir el movimiento de mis caderas en tu cuerpo… tu, solo sonreíste y dijiste que sabias que no te iba a decepcionar; me diste un beso, te colocaste atrás de mi, me cojiste de la cintura y subimos las escaleras hasta llegar a la habitación, en la cual, no se desprendia mucha luz; después de platicar un rato, llego el momento para sacar mis dotes de bailarina; te agarre fuertemente la cabeza y te di un beso, con el cual te prepare para lo siguiente… con una mirada fija en tus ojos, te lleve hasta la cama y te sente, después camine hacia atrás para apagar la tenue luz, menos la del tocador que alumbraba mi cuerpo. Empece a moverme lentamente de un lado a otro, procurando no dejar de mirarte y mi meneo se fue haciendo cada vez mas y mas rapido, pero al mismo tiempo, seguia siendo cachondo.

Puse mis manos en mi cuerpo y lentamente fui levantando mi vestido, dejando al descubierto, mi pequeña tanga roja (de hilo dental) y mi sostén escotado, el cual por tu expresión, te encanto. Coloque mi dedo indice en mi boca y lo moje con saliva y sin dejarme de mover, lo pase por todo mi cuerpo y tocando mis pezones erectos, te invite a bailar conmigo; camine hacia ti y me coloque frente a ti tome una de tus manos y chupe uno de tus dedos; el cual iba bajando y tocando todo mi cuerpo, empezando por mis pechos, mi ombligo y mi tan coqueta tanga, que no opuso resistencia alguna para que tocaras mi clítoris y luego lo introdujeras en mi vagina.

Mirandote de nuevo, te invite a quitarme el brassiere y mi tanga, la cual dejaba ver mi monte de venus depilado. Y una vez desnuda te levante las manos y te quite la camisa, me inque y te desabroche el cinturón y el pantalón, “dios” estaba ahí, una verga erecta de 18 cm. Que decia “chupame y saboreame” en tu deliciosa boca. Sin ninguna palabra la tome entre mis manos y te toque la punta con mi lengua, la cual queria exprimirla en mi boca desde la punta hasta el fin, lo lami y lo meti una y otra vez, rapido y despacio; haciendote sentir mil sensaciones y yo exitandome cada vez mas. Pare, pues no queria hacerte venir, pues habia llegado el tiempo de mostrarte: “Una pequeña probadita de mi sensualidad”. Mirándonos, te volvi a levantar los brazos y empece a besar todo tu cuerpo. Y volteándome poco a poco puse mis nalgas en tu pene y deje que un baile caliente, lo rozara, mis caderas giraban y tu, con tus manos apretabas cada vez mas fuerte mis pezones, yo solo pedia que no dejaras de hacerlo y que me hicieras tuya.


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A cada movimiento de mis caderas, rozaba cada parte de tu cuerpo y al no aguantar mas, te avente a la cama y meti tu pene en mi ya tan mojada vagina; que subia y bajaba suavemente, para disfrutar como lo metias y lo sacabas de mi interior. Tu tambien deseabas como yo, que no terminaran estos momentos que para los dos eran maravilloamente perfectos y nos gustaban, nos exitaban y nuestro deseo era cada vez mas grande.

Me levantaste y me pusiste de perrito, introduciendo tu verga en mi apretado anito; me dolia un poco (por que negarlo) pero me gustaba tanto, que rogaba nunca te quitaras de ahí atrás.

Pegándome fuertemente en mis nalgas y yo solo contestandote con un –dime vaquero, asi, mas, no pares, me encantas, ohh si, asi papi- nuestra exitacion subio al máximo y de repente dejamos de movernos y con un gran suspiro apretaste con una mano mi seno, con otra tomaste mi cintura y mordiste fuertemente para no gritar, mi espalda por que una gran corriente de leche iba a recorrer en un segundo, mi cuerpo y llenar ahí todo mi interior de rico semen.

Viendo tu gran cara de placer por el espejo, esperaba me dijeras que tal habia estado, tu, muy agotado, me diste un beso y con una gran sonrisa, me tiraste a la cama, nos cobijamos, nos abrazamos y dijiste que nadie (ni tus teiboleras) te habian bailado asi.

Acostados en la cama, descansando y a la ves recuperándonos para hacerlo otra ves, te dije que me encantabas, que eras un hombre super sexy y sensual, que me enloquecia tu voz tan varonil susurrando en mis oidos, que me encantaba toso tu cuerpo, tu piel, tu firme trasero, tu pene y tu tan deliciosa lengua, claro, tambien tu cautivadora mirada y tu tan especial manera de hacerme el amor, de moverme… bueno, todo me encanta de ti.

Tu me sonreíste y dijiste que ojala siguieran repitiéndose estos momentos y yo solo con un movimiento de mi cabeza te respondi que por mi, hasta la eternidad.





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