– Señor, el avión esta por salir….. 

– ¿Qué hora es? 

– Las diez y veinte 

– Diez minutos 

– Sí, diez minutos para que parta, pero es mejor que vaya entrando…. 

– No, esperare acá 

– Como quiera, yo solo cumplía en avisarle, pero le recuerdo que a las diez y veintinueve se cierra la puerta inevitablemente. 

– Bueno, ya lo sé 





He vuelto a esperarte y ya no pasa nada, como que mis ganas están en calma, te extrañare cuando me vaya, te extrañare cuando no estés, ¿Quién va a creer lo que he vivido?, si tu ya no estarás, ¿A quien besare en la mañana, en la tarde y la noche?, ¿A quien le contare mis problemas y complejos?, ¿A quien abrazare cuando haya frío?, te juro que lo ultimo que quiero es irme, pero…… uno no sabe porque hace las cosas y uno no sabe porque siempre triunfa la autoestima antes que el corazón. Todo por un empleo que a decir vedad es bueno amor, es un empleo que puede tirarme el ultimo salvavidas para demostrar al mundo que sirvo, como muchos no creen y como tú te cansaste de decirme. Esta carta la escribo con pena, y si la lees es porque quisiste venir al menos a llorar mi partida en el ultimo lugar que pise del país. 

Lastima que no me acompañes, lastima que te dejes llevar por los comentarios de tu madre , que te quiere cerca de ella, pero que no piensa si quiera un poco en lo que realmente quieres. Sé que te dijo que si te ibas conmigo ya no regresabas, que era un pobre cantante de cuarta que vivirá de limosnas en un viejo teatro, sé eso y sé muchas cosas más que si no he tenido el valor de decirte es porque no quiero ver un gesto lacrimoso en tu hermoso rostro. Como yo, que no puedo controlar las ligeras gotas que bajan de mi rostro y chocan contra la hoja de papel. 

Te juro que pensé que vendrías, te juro que alucine con nuestra estadía en París, en un cuartucho viejo y sin calefactor, pero…. ¡que importaría!, si juntaríamos nuestros cuerpos desnudos, y respiraríamos en nuestros rostros, si tu hermosa faz se vería más blanca y divina con la nevisca y tus ojos verdes mirarían tiernamente ; si tu cejas siempre tiernas gesticularían paz y dulzura y tu boca rosa y pequeña dejaría tu inimitable huella en mis labios; si ninguna temperatura es capaz de parar un momento de amor entre nosotros, ni el recuesto de tu suave coño en mis piernas. Bah, te juro que lo ultimo que quiero a estas alturas es criticar una medida que si la tomaste debió de ser porque realmente la quieres así . Esta carta la escribo por sobretodo para dejar un pequeño confesionario de las cosas que vivimos, esta carta es como un escape de mi estúpida timidez de confesar sentimientos. 


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No sabes como reviento de enojo por no poder haber retribuido tus suaves caricias y tus palabras de amor; como enfurezco al recordar la noche en la que mientras nos duchábamos uno al otro, y mientras enjabonaba tu pubis y veía de cerca tu pequeña mata rojiza como empastada con el jabón liquido, me dijiste cerrando los ojos y sin temor de sacar un suspiro después ” Eres el amor de mi vida”, y yo, como un perfecto imbécil respondí “déjate de cursilerías”. Sé que te dolió mucho, que incluso quisiste llorar, que tu voz cambio el siguiente minuto, pero, tu siempre fuiste fuerte, y lo ultimo que quisiste fue mostrar debilidad ante un acto, en el que el único débil era yo, mental claro. 

Pero, el recordar momentos pasados no solo forma disconformidad en mi rostro, ¿recuerdas cuando aun éramos amigos?, amigos inseparables, de los que no tienen secretos ni tabúes, de los que a lo lejos más parecen ser hermanos. Yo sabia sobre tus curiosidades normales a esa edad( incluso un poco tardías ), sabia sobre la vez en la que te colaste en un vestuario de caballeros y viste desde ahí todo lo que tu curiosidad necesitaba, y de la vez en la que como recompensa de mi silencio, me ayudaste a hacer lo mismo con el de damas, ¿Recuerdas como me hiciste pasar muy temprano y me ocultaste en tu casillero?, si hasta te encargaste que vinieran las chicas más lindas, incluyendo claro, a Gloria, de la que te había dicho que me gustaba. 

Las chicas empezaron a quitarse la ropa, empezaron a desvestirse cada vez más, a Gloria la pusiste casi de en frente mío, y pude ver detenidamente su cuerpo desnudo, sus pechos grandes y rosados, puntiagudos, sudando por el calor que hacia, su lindo trasero, grande y apetitoso, rosa, como toda su piel. Pero quizá lo más impactante fue cuando volteo completamente, su depiladísima entrepierna, dejo ver absolutamente toda la contextura, forma y color de esta, con una línea suave pero profunda deslizándose por toda la parte baja. 

Pero lo que cambio completamente nuestros planes fue cuando en medio del desfile de chicas desnudas, Gloria te pregunto porque tu no te cambiabas, no ingeniaste respuesta y dijiste que ahora mismo lo harías, y fue cuando por primera vez vi tu cuerpo desnudo, fue cuando por primera vez me deleite con tus formas, con tu rostro avergonzado pero consiente que te estaba viendo, con la vista de tu entrepierna que exponía un pequeño monte de venus encima, tan cuidado y tan virgen que lanse un suspiro que todas las chicas escucharon. El resto de la historia ya la sabes, golpes, patadas y puñetes, rasguños, mordidas y jaladas de pelo, mientras tu sonreías en una esquina, aun desnuda. Menos mal que la mayoría eran amigas, y luego más lo tomaron a risa que a vergüenza, menos Gloria que nunca más me hablo, como si me importara. 

– Sr. Disculpe por molestarlo, pero solo faltan cinco minutos para que la puerta se cierre 

– Ya le dije a un compañero suyo que se perfectamente a que hora se cierra 

– Pues él me dijo que usted no sabia siquiera que hora era 

– ¿Y no le dijo la cara de culo que puse cuando siguió interrumpiendo? 

– ¿Interrumpiendo qué? 

– ¿No ve? 

– ¿Es por eso?, pero señor ¿No puede concluir esa carta en el avión? 

– En el avión ya no tendría sentido porque ella no hubiera……. 

– ¿No hubiera qué? 

– Oiga, vuelva a sus labores ¿Quiere?, ya me hizo perder un minuto 

Espérame mi amor, espérame, trafico de mierda, capaz de frustrar una vida entera. Dada las circunstancias, en realidad la culpa la tengo yo, ¿Por qué demonios siempre me animo al ultimo instante?, ¿Por qué no puedo priorizar siempre a mi amado?. No me importa si no he empacado las maletas, no me importa andar desnuda en la tan fría Paris, porque si tu vas a estar al lado mío, ¡Que se me congele el coño!, porque siempre será tuyo, y no hay algo mío que contigo no funcione. 

– Sr. Avance por favor 

– Contigo avanzo todo lo que quieras 

– De una vez por favor 

– Ok, señorita, pero no llore 

– Entonces avance 

– Muy bien, lo siento 

Espérame, Espérame Marcelo Paz, ahí voy, con velocidad demencial, con el velocímetro marcando ciento setenta, no importa, no importa si un camión me lleva de encuentro, si no voy a verte es mejor que lo haga. Cuanto hubiera deseado salir unos minutos antes, para así poder estar segura que al verte, te besaría y te diría más feliz que nunca “llévame a donde tu quieras mi amor”, estoy cerca, unos diez minutos máximo, pero el trafico sigue siendo feroz, entrare por un atajo, ¡Que sea lo que Dios quiera!, ¡Que este atajo desconocido me lleve al aeropuerto!. 





Lo que quise llegar con esto fue que por mucho tiempo trate de engañarte con mi gusto hacia una chica que realmente no me importaba, porque me importabas solo tú Norma, solo tú, llore interiormente cuando no ingresaste a la universidad que tanto deseaste, llore cuando murió tú padre, y te juro que le jure que te cuidaría con mi vida si fuese posible, y no se si por verte herida, por la promesa que le hice o sencillamente porque la contención tuvo un limite, te estampe esa misma noche un beso que aun recuerdo, que aun siento perfectamente el aroma a fresa y tus labios resbalosos al juntarse con los míos. 

Este atajo no me lleva hacia donde ti, ¡Carajo!, ¡No funciona!, tengo que retroceder todo lo que avance, no voy a llegar, ya no llego, solo faltan dos minutos para tu partida, pero no llores Norma, tú nunca lloras, tú eres fuerte. Pero no hay fortaleza que pueda superar el amor, no hay muro que impida un lloriqueo de corazón. Las lagrimas caen rápidamente y yo solo dejo que pasen, solo dejo pasar las gotas de amor que nunca acabaran, que no tienen fin ni comienzo. 

No puedo escribir más, el encargado me mira con una cara de culo cada vez mas grande y horrible, me voy, no te dejo mi nuevo teléfono porque no quiero vivir pendiente de ese aparato, esperando en algún momento me llame mi amada, quizá los primeros días lo hagas, ¿pero después?, cuando me sienta solo, cuando necesite tu voz y tu sonrisa, cuando el Francés me parezca más aburrido que nunca y la lluvia pase por el agujero de mi vieja habitación. También me veo en la obligación de decirte que tampoco llevo el tuyo, no quiero molestarte todos los días ni vivir pendiente de ti, ¿Te dije lo pésimo memorista que soy no?, pues para darte un ejemplo claro, las tantas veces que te llame por teléfono no vastan para recordar siquiera las primeras cifras, chao mi amor, chao mi cielo y mi infierno, espero que me disculpes, espero que me disculpe desde algún lugar tu padre por no cumplir la promesa, adiós, por ultima vez.. 


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Vuelo 158, puta, demasiado lejos, correré, correré hasta encontrarlo, cuidado, cuidado, enamorada al mando, no te vayas, espérame, ¡ ¡Carajo! ¡Marcelo espérame!, que puede ser nuestra ultima oportunidad, que no puede haber mas besos y caricias, que nuestro amor bajo la luna puede quedar en el olvido. 

– Sr. ¿El vuelo 158? 

– Esta cerca, siga de frente, lo que pasa es que hubo un pequeño cambio y….. 

– Gracias 

– De nada. ¡Wow! ¡que velocidad!, pero pobre igual, llorosa y todo no creo que llegue 

– Sr. ¿El vuelo 158? 

– Es aquí aunque….. 

– Pero no veo ni un avión en frente 

– A eso iba, el avión ya partió hace diez minutos 

– ¡No!, ¡no! 

– Lo siento señorita, pero no llore, ya nada se puede hacer 

– Pues por eso lloro 

– Pero igual, no le hace bien, venga siéntese 

– ¡Suélteme! 

– Perdón 

– ¿Y esa carta? 

– ¿Cuál? 

– Esa, la de la primera silla 

– Ah, la escribía un tipo además de raro muy renegón y el cual de manera muy imbécil…… 

– Se quedo 

– ¡Amor! 

– Ups, disculpen, me voy 

– Amor de mi vida, te quedaste sin avión 

– Pero contigo 

– No lo puedo creer, esto es un sueño 

– En sueños no hay imbéciles como aquel 

– Jajaja, tu siempre….. ¿y esa carta? ¿De verdad la escribiste? 

– Sí 

– ¿La puedo leer? 

– Prefiero que no 

– ¿Por qué? 

– Porque lo que he escrito ahí, te lo diré personalmente en el transcurso de nuestro romance sin final, espero 

– ¿Y que piensas hacer? 

– Tomar un taxi 

– ¿Y luego? 

– Llevarte a la cama 





– Vamos…. sabes a lo que me refiero 

– Cuando termine de probar tu cuerpo desnudo y cuando estemos desnudos en la cama del….. bueno ya que ya no tengo departamento, hotel, hablaremos al respecto. 

– Me parece perfecto y a decir verdad ya no aguanto las ganas de mostrarte una deliciosa manera de chupar el…….. 

– Bueno entonces…. vamos 

– Contigo hasta…… 

– ¿París? 

– Jaja, pero siempre juntos 


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– All the time


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