Somos Annie y Javier, llevamos casados tres años, y juntos mas de cinco, en ese trayecto conocimos a muchas personas, antes de continuar describiremos como somos físicamente, somos del promedio de gente, mediana altura, cabello oscuro, piel canela, contextura media, algo entradito en carnes. Annie una caderas que resaltan su figura, pechos pequeños y una carita de niña que me hace parecer su papá.

Estábamos terminando la carrera cuando nos mudamos a un departamento menos costoso, mas pequeño en un abrió tranquilo un lugar ideal para estudiar sin ser molestados, aquí conocimos a Martha, marthita para los amigos, una chica pilas, bastante activa amiguera, que vivía frente a nuestro departamento. Martha es blanca algo mas baja que nosotros, cabello claro, senos mas voluminosos que las de Annie, pero tenia secuela de la poliomielitis (creo), en las piernas, caminaba inclinada a un lado, con la cadera desviada para compensar el equilibrio.

Martha fue nuestra salvación en muchos momentos de nuestra estadía en ese lugar. ella cuidaba de nosotros, veía que comieras bien, cuidaba el departamento, se aparecía con algún aperitivo.

Pero una tarde nos sorprendió con un favor que nos pedía, a ambos, mirandome a los ojos le dice a Annie,

“Me gustaría que Javier me haga el amor, como lo hace contigo”

“Es un favor que les pido de corazón, ya que soy virgen y me gustaría de conocer las delicias del sexo, que solo conozco por televisión y lecturas”

“Estando mas joven, por mi estado me retire de este mundo por el temor ha ser lastimada”

“Ahora que los conozco, y de la forma como me han tratado, me atrevo a pedirles ese favor”

“Con esto no quiero interponerme en su relación, y menos perder su amistad”.





Bajo la mirada esperando una respuesta, me acerque a su lado, levante su cara y vi sus ojos llorosos y avergonzados. Entonces tome a Javier de las manos y lo lleve a la habitación para conversar, acordamos aunque un poco indecisa, acepte siempre en cuando estuviera presente.

Volvimos a la sala, y le dijimos que si a Martha, al oirlo una sonrisa se esbozo en su rostro, lo cual también me lleno de alegría, que solo ella podía transmitir. Acordamos donde y cuando.

Por decisión de ella el lugar sería nuestra habitación, que la decoro en color blanco, sabanas, cubrecama, cortinas, incluso el piso era blanco, Martha que tenía las llaves del departamento encargo de todo.

El día acordado llegamos al departamento del trabajo, encontramos una nota junto a ropa de dormir, bastante sugerente por cierto, en color blanco que sería nuestro atuendo.

Nos duchamos, una hora después, Martha toco la puerta y entro; llevaba puesta ropa de dormir, blanca, que la cubría todo, pero se notaba que dentro no llevaba mas que un diminuto calzón que cubría su intimidad.

– La tome de la mano la conduje a la habitación, mientras Annie preparaba una fuente de fresas, es la fruta que le encanta a Martha.

– Javier hizo sentar a Martha en la cama, quito los seguros de su cabello para soltarlo, le llegaba mas allá de los hombros. se arrodillo en la cama detrás de ella y empezó ha besar su cabello, buscando sus oídos, su cuello, ya ese momento se notaba mas la respiración entrecortada que tenía desde que le dijimos que si.

Bajo su ropa de dormir desde atrás, sin descuidar los besos que le regalaba, explorando su espalda a medida que bajaba la ropa, la hizo reclinar en la cama mirándose frente frente, descubriéndose el uno al otro. Se reclino sobre ella y empezó ha explorar cada centímetro de su piel desde el cuello, la barbilla, los pechos, bastante mas voluminosos que los míos. su vientre, Martha a estas alturas jadeaba en espiraciones ondas y entrecortadas, no estaba ahí, ella lo estaba disfrutando en todos los niveles.

– Al tocar su ropa tenia una suavidad, que solo la suavidad de su piel al tocarla me hizo olvidar, cuando llegue a su vientre se notaba lo agitada de su respiración, que particularmente me enciende mas que otra reacción de la mujer.

Abrí a lo largo de la cama su ropa que dando ante vista ese cuerpo, algo deforme, que se veía compensado con la blancura y suavidad de un algodón de azúcar, cubierta solo por ese calzoncito blanco. Tome sus pechos jugué con ellos, pellizcando, succionandolos, dejando rastros de deseo sobre su piel caliente y húmeda.

A medida que avanzaba hacia su intimidad también cuidada, escuchaba casi imperceptiblemente un:

“sigue, sigue, sigue,…”

– Javier tiraba de la ropa intima de Martha, donde encontramos una mata rala de pelitos que cubrían la entrada de su sexo húmedo por la excitación, se olía hasta mi el olor ha hembra en celo, me acerque hacia ellos, puse una fresa en boca de Martha, otras a lo largo de su vientre, mientras Javier se desnudaba.

Al darme cuenta Javier tenía una erección bastante pronunciada, y le salía ese lubricante natural de la punta de su instrumento que tantas veces yo había disfrutado y ahora vería en acción en otra hembra. Tome una fresa la frote sobre la erección de Javier y se la ofrecí a Martha, que sabiendo lo que se venía la acepto, como reconociendo a su invitado.

Lo mismo hice con Javier, tome otra fresa, lo pase por la intimidad de Martha, que serpenteo en la cama al sentir a ese frío invasor de su intimidad y se la ofrecí a mi amor que estaba a mil.

– Al sentir el sabor y olor de martha en mis sentidos, tome dos fresas, de la fuente que tenía Annie, y se las metí dentro de la aun inexplorada intimidad de martha, que ha estas alturas gemía, y al parecer tenía su primer orgasmo. pase mi lengua buscando ese aroma ha hembra en su máximo esplendor.

En ese momento escuche a Martha gemir diciendo: “ahora, ahora, ahoraaaa “

Como ella es la reina de la noche Javier se recosto sobre ella y empezó ha penetrarla despacio, Martha gritaba sin hacerse escuchar se retorcía, pero su invasor seguía su camino sin importarle lo que viniera, hizo un poco mas de fuerza y termino por deflorarla junto con grito ahogado de dolor, que se fue apaciguando conforme entraba el resto del pedazo de carne que ya no ra exclusividad mía.

Con un poco de celo vi como Javier lo disfrutaba, el tener una virgen para el solito,ahora que empezaba el juego del mete y saca, rápido y violento como a mi me gusta, ha esta altura estaba mas húmeda. que se notaba en la ropa que llevaba.





-Tras un rato de bombeo cambiamos de posición la hice parar de cuatro sobre la cama y la empecé a penetrar por detrás, despacio disfrutando cada milímetro de su estrecha intimidad que abrazaba mi miembro, y por lo mojados que Estábamos por los ejercicios y la excitación no había daño. pero si gemidos, jadeos, gritos y chillidos.

Al poco rato termine dentro de Martha que cayo rendida en la blancura de las sabanas, verla era un espectáculo fascinaste, para darme cuenta Annie se había desnudado y se estaba masturbando a un lado de la cama, con las fresas, así que con el miembro aun parado se la metí de un solo tirón, y como ya estaba de bajada la acompañe con fresas en su interior.

Martha se recosto boca arriba, annie y yo nos despegamos y nos recostamos junto a ella, yo en medio, pero dije, no esta noche tu eres la reina y nos acomodamos a su costado.

En lo que estamos recostados nos comento de lo rico que había sentido su miembro entrar en su interior de como sus labios abrazaban a ese excitante invasor y de como había sido deflorada, “sentí un dolor y como se desgarraba la carne dentro mío”.

Y de como el dolor se desvanecia, como la excitación y el orgasmo contenido llegaban a su clímax.


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Annie en un gesto de integración y claro de explorar nuevas sensaciones, ya éramos trío, empezó a besar los voluminosos pechos de martha, que respondía a los labios hechiceros de mi amada, bajo por su vientre hasta llegar al recientemente descubierto paraíso sexual, que compartiría conmigo. Abrió un poco mas las piernas y la visión que nos brindaba era preciosa, una mata de vellos ralita que cubría su entrada, de la cual resumía sus jugos mezclado con los míos., y un hilillo de sangre producto de la desfloración del estado virginal de su sexo. Unos labios vaginales rosados abiertos por la faena. Acompañe a Annie a limpiar con nuestras lenguas y bocas, besándonos la estrenada intimidad de martha, marthita para mas intimidad. Hasta encontrar las dos fresas que hicieran posible que alcanzará mas de un orgasmo continuo.

Estábamos los tres recostados cuando martha se incorporo, arrodillando se frente a nosotros, tomo mi aun dormido miembro la meneo de un lado a otro, quería hacerlo despertar, Annie la miro y le dijo, “no te apetece chuparlo, es otra experiencia disfrutarlo”.

Martha empezó a besarlo, se metía todo a su boca, y lo volvía a sacar, poco a poco se fue parando el miembro de Javier, la acompañe en su labor, compartiéndolo ambas, esa golosina que llamaba nuestra atención. en eso me miro y dijo:

“todo esto me ha entrado? es grande”,

“no puedo creer que tanto haya soportado mi cuerpo, con razón sentí el desgarro dentro mío”

Ya con el solado bien parado martha se sentó sobre el, ella mismo se coloco a su entrada y poco a poco fue bajando, para luego cabalgarlo como una experta.

Paro un rato, me miro de frente y dijo: “Quiero que completes la faena”, “lo quiero por atrás”

La mire y le pregunte si estaba segura, a lo que Annie dijo: “Duele, la primera vez duele” “estas segura”

Ella asintió con la cabeza, entonces de como estaba ensartada a Javier, metí un dedo junto con la estaca que la retenía, la saque todo humedad y se la metí por detrás, por ese agujerito que quería saber de ser ensartado. empecé a meter y sacar, luego metí dos y el resto se lo deje a Javier, que tenía el brillo de lujuria en sus ojos.

Pero no le dio tiempo, fue ella quien se separo de Javier y trato de clavarse ella misma sujetándose de los hombros de Javier sin lograrlo. viendo que quería hacer la ayude, tome la dura herramienta de mi amado, la guié tomado las caderas de martha hacia su destino, Javier no podía hacer mucho, Martha tenía el control de esa especial situación.

Hacia esfuerzo de entrar en ese pequeño agujero, dio un grito cuando entro la cabezita como un corcho en ese estrecho orificio, Javier también gritaba, en ese momento cuando martha quiso safarse de su captor, su pierna lisiada le jugo una mala pasada, ya que perdió el equilibrio y de un solo tirón quedo atravesada por ese pedazo de carne que le reventó los intestinos. por así decirlo.

Dio un grito fuerte de dolor, acompañado de una lágrima que corría por su mejilla, la cual seque con mis labios, y la hacia calmar, tenía una expresión de dolor que fue pasando a medida que su cuerpo aceptaba al invasor, cediéndole paso a la dilatación.

– La tome de la cintura y la levante un poco para tener mayor movilidad, saque despacio mi adolorido miembro, no todo, deje la cabezita dentro, y volví a metérsela, se quejaba pero ya no era tanto, seguí con el mete saca en esa posición hasta venirme, dado un momento martha gritaba jadeaba y se dejaba caer entera sobre mi erguido acompañante, hasta que termine dentro con fuerza.

Martha quedo rendida, se quito esa daga que la tenía presionada, corrió una hilera del néctar de Javier, también acompañada de un hilillo de sangre, mas que la anterior, se hecho boca abajo mostrándonos su silueta deforme, pero bien cuidada. Tome una fresa, la mas grande que encontré, Abrí las nalgas de Martha y se la incrusté en el dilatado trasero, donde encajo perfectamente, mientras Javier me daba una sesión de sexo oral que tanto me gusta.

Después de eso hemos seguido nuestras sesiones juntos enriquesiendonos, Martha retomo sus estudios de leyes, y ahora es nuestra abogada, se caso son un compañero de su clase, y están en busca del bebe, no sabemos si lo lograran pero se ven felices.


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